Hoy queremos compartir con vosotros una pequeña gran victoria en nuestro huerto. Como sabéis, nuestra labor como Guardianes de Semillas no es solo plantar, sino acompañar el ciclo de la vida para asegurar que las variedades locales sigan alimentando a las futuras generaciones.
Un viaje que empezó en octubre
Todo comenzó el pasado mes de octubre, cuando depositamos con mimo las semillas en el suelo. Se trata de semillas autóctonas de la vega madrileña, de Morata de Tajuña. Tras pasar los meses más fríos fortaleciéndose, fuimos testigos de su delicada floración. ¡Y mirad ahora el resultado!
Frutos verdes, grandes y llenos de esperanza
Las plantas ya nos están regalando sus frutos: unas vainas verdes, turgentes y de un tamaño impresionante. En esta etapa, el haba (Vicia faba) está en su momento de máximo esplendor visual. Ver estos frutos nos recuerda la importancia de respetar los tiempos de la naturaleza:
- Octubre: La siembra y el inicio del sueño bajo tierra.
- Invierno: El crecimiento silencioso y resistente.
- Primavera: La explosión de flores y la aparición de estas grandes vainas (PODS).
Nuestra misión: Proteger el mañana
Al ser guardianes, nuestro objetivo va más allá de una buena cosecha para el plato. Estamos observando estas plantas de cerca para seleccionar los mejores ejemplares. Algunas de estas habas se consumirán en verde, pero las más fuertes se dejarán secar en la planta para recuperar esa semilla local que es un auténtico tesoro genético de nuestra región.
¡Gracias por acompañarnos en este ciclo! Próximamente os contaremos cómo avanza la maduración y el proceso de recolección de semillas.





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